Tener backup, alta disponibilidad y un plan de recuperación no garantiza que tu empresa pueda volver a operar tras un ciberataque. De eso trató la ponencia de David Ollé, Head of Sales de MSSP en Aire dentro del Tour Tecnológico de Aslan en Barcelona.
Son las ocho de la mañana. Un ransomware ha detenido los sistemas críticos de tu empresa. Tienes backups, redundancia y un plan de recuperación documentado. Y aun así, el negocio está parado y el reloj corre.
Con esta escena arrancó la intervención de Aire en ASLAN, que partió de una premisa incómoda: no hablar de cómo evitar el ataque, sino asumir que ya ha ocurrido.
Estar cubierto no es saber recuperar
Backup, alta disponibilidad, Disaster Recovery y Cyber Recovery se suelen usar como sinónimos, pero resuelven problemas distintos. Tras un incendio sabes qué se ha quemado. Tras un ciberataque todavía no sabes en qué puedes confiar: ni en las copias, ni en las identidades, ni en las configuraciones.
Dos ejemplos lo ilustran. En 2026, el daño físico en la región AWS de Bahrain afectó a varias zonas de disponibilidad, algo que Multi-AZ no está diseñado para cubrir. Y Südwestfalen-IT estuvo once meses en modo crisis tras un ransomware, hasta tener operativo el 98 % de sus servicios técnicos priorizados. Además, dos centros de datos no son dos dominios de seguridad si comparten identidades y credenciales.
El reloj del negocio empieza antes
Un RTO de cuatro horas no cuenta desde que IT pulsa «Restore», sino desde que el negocio se detiene. Antes de restaurar hay que detectar, contener, investigar y encontrar un punto limpio. Y recuperar el ERP no es recuperar la fábrica: identidad, red OT, producción, logística y facturación forman una cadena. Lo mismo vale para un hospital, un ayuntamiento o un hotel.
La única respuesta es probar
Cyber Recovery consiste en decidir qué restaurar, desde qué punto y con qué controles para no reintroducir al atacante. Para tener evidencia, proponemos un Recovery Readiness Test: elegir un servicio crítico, asumir que producción ya no existe y recuperarla. Así se miden el RTO y el RPO reales y salen a la luz dependencias ocultas, tareas manuales, credenciales y decisiones sin responsable.
El objetivo no es aprobar, sino encontrar los fallos mientras aún estás a tiempo de corregirlos. Porque un plan de recuperación que nunca has probado no es una garantía: es una hipótesis.
¿Cuándo fue la última vez que recuperaste de verdad?
Si quieres saber cómo plantear una prueba de recuperación en tu organización o ampliar lo que contamos en la charla, contacta con nosotros y hablamos.


