Qué es la gobernanza del dato y en qué se diferencia de la gestión del dato

Equipo revisando informes y gráficos para analizar la gobernanza y gestión del dato en una empresa.
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Las empresas generan, almacenan y procesan cada vez más información. Bases de datos, aplicaciones corporativas, plataformas cloud, herramientas de analítica o soluciones de inteligencia artificial dependen de ella para funcionar. Pero disponer de mecanismos para almacenar y utilizar esos datos no significa necesariamente tenerlos bajo control.

Una organización puede contar con una infraestructura muy avanzada y seguir encontrándose con datos duplicados, diferentes versiones de una misma información, permisos poco claros o departamentos que aplican criterios distintos sobre qué dato es válido.

Aquí aparece una distinción importante: gestionar los datos no es lo mismo que gobernarlos.

Ambos conceptos están estrechamente relacionados, pero responden a preguntas diferentes. La gestión del dato se ocupa principalmente de cómo se trabaja con la información. La gobernanza establece las reglas, responsabilidades y criterios que determinan cómo debe hacerse.

 

¿Qué es la gobernanza del dato?

Es el marco mediante el que una organización establece cómo deben utilizarse, protegerse y controlarse sus datos a lo largo de todo su ciclo de vida.

No se trata únicamente de una cuestión tecnológica. Implica definir responsabilidades y establecer criterios comunes entre negocio, IT, seguridad, compliance y todas aquellas áreas que generan o utilizan información.

Un modelo de gobernanza debería permitir responder con claridad a cuestiones como:

  • ¿Quién es responsable de cada conjunto de datos?
  • ¿Cuál es la fuente considerada válida?
  • ¿Quién puede acceder a la información y con qué finalidad?
  • ¿Qué criterios determinan que un dato tiene la calidad suficiente?
  • ¿Dónde puede almacenarse o procesarse?
  • ¿Qué ocurre con esos datos cuando dejan de ser necesarios?

El objetivo no es almacenar más información, sino conseguir que los datos sean fiables, accesibles, trazables y utilizados bajo unas reglas conocidas por toda la organización.

Esta necesidad se hace especialmente visible cuando la información empieza a circular entre diferentes departamentos, aplicaciones, proveedores o infraestructuras.

 

¿Qué entendemos por gestión del dato?

La gestión del dato se encuentra en una capa más operativa. Abarca las tecnologías, procesos y tareas necesarias para recopilar, almacenar, integrar, proteger y poner a disposición la información, garantizando además su calidad y accesibilidad.

Son tareas imprescindibles para que la información pueda utilizarse de forma eficaz.

La diferencia está en que la gestión ejecuta muchas de las decisiones que previamente debería haber definido la gobernanza.

Por ejemplo, una política de gobernanza puede establecer que determinada información financiera debe conservarse durante un periodo concreto y que únicamente determinados perfiles pueden consultarla. La gestión del dato será la encargada de configurar técnicamente esa retención, los permisos, el almacenamiento o los mecanismos de backup necesarios para cumplirla.

 

Gobernanza del dato vs. gestión del dato: ¿cuál es la diferencia?

La principal diferencia está en quién define las reglas y quién las lleva a la práctica.

La gobernanza del dato establece el marco: determina qué información es relevante, quién es responsable de ella, quién puede acceder, qué criterios de calidad debe cumplir o durante cuánto tiempo debe conservarse.

La gestión del dato se encarga de aplicar esas decisiones mediante tecnologías y procesos concretos. Es decir, administra bases de datos, configura permisos, integra sistemas, realiza copias de seguridad, transforma información o ejecuta políticas de almacenamiento y eliminación.

Por eso, gobernanza y gestión no son disciplinas alternativas, sino complementarias. Una gobernanza sin capacidad técnica para ejecutar sus políticas se queda en un conjunto de normas. Pero una gestión avanzada sin un marco de gobernanza puede mantener los sistemas funcionando correctamente sin resolver problemas de fondo como duplicidades, responsabilidades poco claras o diferentes versiones de un mismo dato.

En pocas palabras: la gobernanza decide cómo deben tratarse los datos; la gestión hace posible que esas decisiones se cumplan en la práctica.

 

El problema de gestionar muchos datos sin gobernarlos

A medida que una empresa crece, aparecen nuevas herramientas y fuentes de información. El CRM mantiene unos datos, el ERP otros, marketing utiliza sus propias plataformas y diferentes departamentos crean hojas de cálculo, aplicaciones o repositorios adicionales.

Todos esos datos pueden estar correctamente almacenados y disponibles. El problema surge cuando distintas áreas interpretan de manera diferente un mismo indicador, existen duplicidades o nadie sabe con certeza cuál es la fuente que debe utilizarse.

En el blog de Aire ya hemos analizado cómo este problema afecta a la adopción de nuevas tecnologías. En nuestro artículo «Errores que frenan la adopción de la IA en las empresas» se explica cómo muchas organizaciones todavía trabajan con silos de información, problemas de integración, duplicidades y criterios distintos para interpretar un mismo dato.

La IA simplemente ha hecho más evidente una debilidad que ya existía. Una herramienta puede procesar información a gran velocidad, pero no puede decidir por la organización cuál de dos datos contradictorios es el correcto.

Cuanto mayor es el volumen de información y más automatizados están los procesos, mayor es también el impacto de una gobernanza deficiente.

 

Cloud, IA y regulación aumentan la importancia de la gobernanza

La arquitectura tecnológica actual añade otra dimensión al problema. Los datos ya no permanecen necesariamente dentro de un único sistema o infraestructura. Pueden encontrarse distribuidos entre aplicaciones SaaS, clouds públicas y privadas, data centers, dispositivos o proveedores diferentes.

Por ello, gobernar también implica tener visibilidad sobre dónde reside la información, quién tiene acceso real a ella y qué capacidad existe para trasladarla a otro entorno.

Este control ha adquirido además una dimensión regulatoria. Iniciativas europeas como el Data Act ponen el foco precisamente en cuestiones como la portabilidad, las barreras para cambiar de proveedor y el control efectivo de las organizaciones sobre los datos que generan.

La gobernanza deja así de ser exclusivamente una disciplina interna de organización de la información. Está cada vez más relacionada con decisiones de infraestructura, seguridad, cumplimiento y dependencia tecnológica.

 

Conclusión: gobernar el dato es mantener el control

La gobernanza y la gestión del dato responden a necesidades diferentes, pero deben avanzar juntas. No basta con disponer de la tecnología necesaria para almacenar, proteger o procesar información si la organización no ha definido previamente quién es responsable de ella, cómo puede utilizarse y bajo qué criterios.

Esta cuestión cobra todavía más importancia a medida que los datos se distribuyen entre más aplicaciones, proveedores e infraestructuras y empiezan a alimentar procesos automatizados o modelos de inteligencia artificial.

La madurez en el uso del dato, por tanto, no depende únicamente de cuánto puede hacer una empresa con su información, sino también de cuánto control mantiene sobre ella.

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Director de Estrategia y BI

A Ibon ya desde que era niño le gustaba entender cómo funcionaban las cosas. Su pasión por la tecnología fue creciendo a medida que pasaban los años y fue lo que le decantó a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones. Entró en Aire en el departamento de Inteligencia de Negocio con el reto de sacar adelante proyectos en curso e iniciar la creación de nuevas soluciones y productos. Ese es uno de los valores que aporta a la compañía: el conocimiento, las ganas y el impulso para hacer realidad lo que se plantea. Del Grupo destaca el equipo técnico y humano, que tilda de increíble y que respira el mantra “hacemos cosas que no hacen los demás”.

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Su sueño de dedicarse al mundo de la conectividad se hizo realidad al llegar a la compañía, donde sintió el proyecto como suyo desde el primer momento, compartiendo triunfos y aprendiendo de los fracasos.

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Santi Magazù tiene más de 20 años de experiencia en el sector de telecomunicaciones y de servicios TI, habiendo ocupado puestos directivos en multinacionales como Telefónica, donde desempeñó varios cargos, como director de ingeniería de servicios TI para España y director comercial de Cloud Computing para todo el Grupo. También ha trabajado como director de Marketing en el operador regional Grapes, y como CEO y COO en startups de tecnología, entre ellas en PlayGiga, la primera compañía adquirida por Facebook en España. Inició su carrera como consultor de estrategia en Monitor Co., actualmente parte de Deloitte.

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En Aire es Director General.

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Curiosidad y pasión por la tecnología son el motor imparable de una carrera profesional que empezó, nada menos que a los 4 años, arreglando el cable roto de una plancha que había dejado de funcionar. Desde ese precoz impulso, la biografía de Miguel Tecles está escrita con cables de colores, líneas de programación, ondas de radio, señales de internet cuando casi no existía, muchos voltios y algún calambre inesperado.

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Apasionado de la tecnología y el funcionamiento interno de todo lo que le rodeaba desde muy temprana edad, Raúl empezó sus primeros pinitos en el mundo de la electrónica y la programación a los 14 años, cuando hizo su primer programa de facturación, contabilidad y gestión de almacén para la empresa familiar.

Con ello y la llegada de internet, comenzó su dedicación al mundo de las telecomunicaciones, estudiando Ingeniería Informática, donde conoció a su primer socio, Miguel Tecles, a través de lo que fue una de las primeras redes sociales, IRC. Tras más de dos años trabajando juntos y mejorando su know-how, conocieron a Emilio Gras, el tercer socio de la actual compañía, comenzando juntos en 1996 su primer proyecto de ServiHosting, e iniciando un camino que los llevaría hasta donde están hoy.

Raúl es pilar fundamental en Aire, no solo a través de su experiencia, sino a través de los valores que aporta e implementa en la compañía, como la visión de futuro, aceptando retos y alcanzando metas; su compromiso con cada detalle y el sentimiento de equipo, fomentándolo día a día.

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Con más de 20 años de trayectoria en los sectores de las telecomunicaciones y la tecnología, Javier tiene la firme convicción de que la tecnología debe resolver problemas reales y generar ventajas competitivas con resultados tangibles para el negocio.

Ha ocupado posiciones ejecutivas relevantes en compañías como Amena y Orange, donde lideró áreas de planificación estratégica, marketing y go-to-market. Fue CEO de PlayGiga, la primera startup tecnológica española adquirida por Meta (Facebook). Antes de incorporarse como CEO de Aire, dirigió el Grupo AIA, empresa especializada en inteligencia artificial, con foco en analítica avanzada y algoritmos predictivos.

Ha sido también consejero y asesor en múltiples compañías tecnológicas respaldadas por fondos de venture capital y private equity, en sectores como cloud, ciberseguridad y blockchain.

Previamente, desarrolló su carrera en el ámbito de la consultoría estratégica como Principal en Monitor Company, donde asesoró a grandes corporaciones en procesos de crecimiento, internacionalización y eficiencia operativa.

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